Why | EL BUEN TURISTA

EL BUEN TURISTA

EL BUEN TURISTA

“La vida es corta y el mundo, enorme”

 

Hacer una maleta con lo necesario. Y con lo no necesario pero que pensamos será indispensable. Porque al final, se trata de imaginarse a uno mismo cómodo y feliz en ese lugar. Calcular el tiempo de recorrido al aeropuerto o tener el dinero necesario para pagar la gasolina y el peaje. Tener en cuenta los recorridos, los pasajes y los boletos listos. Las guías claras de qué hacer en cada lugar, qué comer o en dónde tomarse la foto. De emocionarse por crear memorias, no solo de mantener los sueños como deseos no cumplidos. 

 

Dicen que viajar es una forma de felicidad, no es un destino. Porque trabajar sin parar llena la cartera pero viajar, llena el alma. En momentos de crisis económicas, políticas y sociales como los de hoy, el poder tomarse unas vacaciones y conocer esos lugares tan anhelados, parecería imposible e inaccesible. 

 

Pero viajar no quiere decir que todas las veces hay que ahorrar hasta sangrar y planear por meses para conocer un nuevo destino, para así cubrir las expectativas que los estándares viajeros requieren. Quizás hay que darse cuenta que muy cerca, en minutos o poquísimas horas, se puede encontrar.

 

De acuerdo con el Barómetro de Turismo Mundial de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en 2020, México se ubicó como el tercer país más visitado y el décimo tercero en captación de divisas turísticas. Solo por debajo de Francia e Italia. Gracias a este indicador, hoy sabemos que  se reconfiguró el perfil del turista promedio a partir de la pandemia. Ahora serán más los que buscan lugares con espacios verdes, turismo responsable y sustentable, diversidad de culturas, respeto y convivencia con las comunidades locales y buena gastronomía. Los viajeros con alto perfil económico y los viajeros consumados, buscarán nuevas experiencias. El nuevo turista es ahora más exigente e informado. Adiós a los fast trips de quince paradas en dos días, que acaban sirviendo solo para la foto en Instagram. Bienvenido  el slow travel, el turismo local, el mezclarse en una comunidad, en ayudar y sobre todo, en disfrutar con tiempo la experiencia. 

 

Detrás de esta visión invaluable de recuperar el turismo nacional con todos sus beneficios para todas las partes involucradas, hay que reconocer que detrás de las preciosas playas mexicanas, vistas panorámicas que nos dejan sin aliento, lugares históricos, barrios urbanos, pueblos mágicos y gastronomía extraordinaria, hay una realidad cruel de la que como viajeros —y ciudadanos— somos parte y que nos hace copartícipes en la bonanza o decadencia de una comunidad. 

 

El turismo tiene un valor social, cultural y económico para el destino, los viajeros y los locales. Así sean “viajes rápidos” como asistir un sábado para ir a un museo, o unos días a cualquier destino en alguna playa o pueblo mágico, implica responsabilizarse de quiénes somos, cómo nos comportamos y lo que aportamos, porque es lo que hace la diferencia en una cadena de valor. Cuando se viaja, es como ir a casa de alguien más e implica apreciar el buen servicio y la accesibilidad, lo que se aprende y lo que nos queda, aunque “el viaje” solo dure unas horas en la propia ciudad.

 

Y hay que recordar a los viajeros que aman descubrir nuevas culturas, que muchas veces también las pueden encontrar a unas cuadras de su casa. Porque México es un país de extremos. Belleza urbana y paraísos tropicales. Es el caló en la calle y el mariachi en Garibaldi. Es el tren a Tequila como el recorrido en el Cañón del Sumidero. Es Chichen Itzá como la catedral del Rosario. Es cuidarse en la calle pero apreciar el camino. Es dejar que un pajarito te diga tu suerte y beber el mezcal de la casa. Es sonreirle al que atiende y al policía que aunque usted no lo crea, detiene el tráfico en una esquina para que una masa de visitantes cruce de Bellas Artes al edificio de Correos. Pero también es detenerte con el que vende esquites, platicar con la señora del carrito de atole y pasear en ecobici por Reforma. 

 

Aprender que viajar por tu ciudad también enriquece. El buen turista sabe bien que todo buen viaje, empieza en su propia casa. 

 

#ConsumeLocal

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