Why | LA SAZÓN DE MÉXICO

LA SAZÓN DE MÉXICO

LA SAZÓN DE MÉXICO

La comida mexicana es uno de los factores que nos distingue ante el mundo. La relación amor/ odio con el picante es algo que solo un mexicano puede entender. ¿Quién no se deshace de frente a una quesadilla? (con queso, obvio) con salsita (de la que pica también, obvio), lechuga y crema. Un lujo gastronómico que solo se encuentra en nuestro país. Sin embargo, aún con su riquísimo sabor, no todo puede ser perfecto. La parte “fea” viene después de comer la salsa picosa que le pusiste, ya que los malestares estomacales se hacen presentes aunque la señora de las quecas te dijo que era de la que no picaba.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en México, la prevalencia de este tipo de problemas gástricos es del 30%, por encima de países como Estados Unidos con 22%* que en vez de picante tiene un  alto consumo de grasas saturadas al día, pero ese es otro tema del que hablaremos en otra ocasión.

 

Ahora, imagina que llegas de trabajar y tienes dos opciones para comer. La primera son tus tacos favoritos, esos que te saben a gloria por su cebollita, cilantro, queso y su salsa. Pero no cualquier salsa, es la que disfrutas más que el mismo taco. La segunda es un caldo de pollo con verduras, limón y una salsita casera. La pregunta sería ¿qué opción escogerías? Si tu respuesta fueron tacos, claramente el problema no es el picante, son los hábitos alimenticios que tienes. O tenemos. Los mexicanos somos proclives a enchilar todo.

 

Nuestra cultura se ha construído con estos hábitos gastronómicos que perjudican la salud, para los que no tenemos el tiempo de ir al médico y tratar con un experto estos malestares. Y pretextos pueden haber muchos: trabajo, miedo, ignorancia, etc. Nuestro contexto no puede determinar que solo comamos cosas grasosas ni automedicarnos para ocultar el dolor, porque entonces se vuelve un círculo vicioso.

 

Y si a esto le sumamos el estrés y las circunstancias en las que vivimos día con día, somos una bomba de tiempo para nuestro sistema digestivo, ocasionando un problema mayor como lo es la automedicación.

 

Pueden ser problemas estomacales, respiratorios o de otra índole. En la mayoría de los casos las personas deciden tomar medicamentos que los han aliviado antes, pero que a la larga, afectan más a la salud.

 

De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social* (IMSS) alrededor del 25% de los mexicanos toman antiácidos al menos una vez a la semana, de los cuales el 18% los toma sin prescripción médica.

 

El alivio momentáneo con medicamentos de fácil acceso afectan a mucha gente, ya que un “me siento mejor” “estoy mejor” “puedo seguir con mi rutina como si nada” es preferible a ir a un médico y  seguir un tratamiento. Sin embargo, aliviar el malestar y volver a los mismos hábitos alimenticios es una cadena infinita que puede traer consecuencias fatales.

 

Uno de los factores que más influyen, es el ritmo de vida que los mexicanos tenemos, el cual es tan rápido, que no nos tomamos el tiempo para planear ni siquiera qué es lo que vamos a comer. Preferimos las opciones más rápidas y callejeras para satisfacer nuestras necesidades. Simplemente no nos damos cuenta que un trabajo o una actividad no es más importante que nuestra salud. Nada debería serlo, pero estos hábitos y situaciones hacen que no podamos llevar una vida saludable sin “sufrir” ni hacer sacrificios, la desidia por tener una mejor vida se hace presente.

 

Las opciones están, las soluciones también. Solo falta invitar a las personas a decidir ser más saludables sin que sea un martirio. Y  tú, ¿le echas de la que pica?

 

*Reporte Indigo, Problemas gástricos, el mal de los mexicanos, 2020. https://www.reporteindigo.com/indigonomics/problemas-gastricos-el-mal-de-los-mexicanos-ganancias-industria-farmaceutica/ 

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